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Mision de Venezuela

16.12.2009 20:15

Los Misioneros oblatos abrieron la mision de Venezuela en el año 1990.

La idea primera era dar a la provincia un campo de mision que resultara atrayente para los jóvenes que eran inquietos misioneros en esa epoca y que por tanto tuvieran un campo concreto misionero fuera de la provincia para desarrollar ese sueño que todo religioso oblato tiene cuando hace sus votos perpetuos y cuando se ordena sacerdote: ser misionero en un campo de mision.

Los primero oblatos que fueron enviados a la mision de Venezuela fueron los PP. Ramiro, Octaviano y Paco Javi. Iban con muchas ilusiones, con muchos sueños, con muchas ganas de inculturarse en ese mundo diferente, difícil tambien de America Latina. Pero iban tambien con un mandato de la provincia de España : establecerse en Venezuela y fundar una mision que fuera el buque insignia de los misioneros en el extrangero.

Ya habíamos tenido la suerte y la dicha de vivir experiencias de mision en America Latina. Varios fueron los Oblatos que dada la ilusion misionera había cruzado el charco en otro tiempo, aunque bien es verdad que quitando algunos de ellos habían regresado. Pero propiamente no habíamos tenido la posibilidad de tener una mision propiamente nuestra, es decir que dependiera en gran medida de los oblatos españoles.

Asi fue como los tres "mosqueteros" se embarcaron en esta empresa. Cuando llegaron a Venezuela recordaron las palabras que en otro tiempo el fundador había pronunciado cuando fundo la congregación: "Que inmenso campo se les abre".  Frente a ellos había un mundo nuevo. Un mundo por explorar. Un mundo que había que comenzar a conocerlo, para posteriormente llegar a amarlo. Un mundo que exigía nunca mejor dicho un cambio de mentalidad. Había que volver a sentir que retrocedíamos cuarenta años atras. Era como volver a vivir la experiencia que vivieron nusetros padres cuando eran jóvenes.

Pero lo más importante es que la mision, la nueva mision por así decir era un campo atrayente. Los primeros diez años de mision no hubo relevo, pero poco despues empezaron a venir algunos que habían ido previamente y se fueron integrando nuevos miembros. La mision por otro lado a decir de los que fueron llegando era una mision dura, ardua, y exigía temple y constancia. Alguno puede pensar que la mision exigía tambien desprendimiento de todo apego a la familia, a las personas que quería, a los acontecimientos vividos en la madre patria. Estar en la mision implicaba por tanto cerrar los ojos a la idiosincrasia que se habia vivido antes y "cambiar" de mentalidad casi completamente. Allí la pastoral era diferente, el trato con la gente era lo que definía el valor del misionero, pero tambien el mensaje , no siempre comprendido, que intentaba llevar en un alarde de "hacerse uno de ellos".

 

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